Desde mayo de 2019, todas las empresas españolas están obligadas a registrar diariamente la jornada laboral de sus trabajadores. Siete años después, muchas todavía lo hacen mal: hojas de Excel que no cumplen los requisitos mínimos, registros que no tienen trazabilidad real, o directamente nada. Las consecuencias pueden ser costosas.
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, modificado por el Real Decreto-ley 8/2019, establece la obligación de registrar diariamente el horario concreto de inicio y fin de la jornada de cada trabajador, incluyendo las horas extraordinarias realizadas.
Esta obligación aplica a todas las empresas, sin importar su tamaño, sector ni si los trabajadores tienen jornada completa o parcial. No hay excepción por número de empleados ni por tipo de actividad.
💡 Dato clave: El registro no solo protege a la empresa ante una inspección — también es el único documento que permite demostrar que no se han realizado horas extraordinarias no pagadas, algo que puede volverse en tu contra si hay una reclamación laboral.
La ley no impone un formato concreto, pero sí exige que el sistema cumpla una serie de requisitos para ser válido ante la Inspección de Trabajo:
Este último punto es el que más empresas incumplen sin saberlo. Un sistema donde el trabajador firma una hoja predefinida con el mismo horario todos los días, independientemente de lo que haya ocurrido realmente, no cumple la ley.
El incumplimiento del registro de jornada es una infracción grave según la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS). Las multas oscilan entre:
Pero esto es solo la sanción administrativa directa. Si durante una inspección se detecta que hay horas extraordinarias no registradas ni compensadas, la empresa puede además enfrentarse a reclamaciones de los trabajadores, recargos de la Seguridad Social y, en casos extremos, responsabilidad penal por delito contra los derechos de los trabajadores (artículo 311 del Código Penal), con sanciones de hasta 187.515 € para infracciones muy graves en empresas de más de 250 empleados.
⚡ Lo que no dicen las circulares: La carga de la prueba recae sobre la empresa. Si un trabajador dice que hizo horas extra y la empresa no tiene registro, el tribunal suele dar la razón al trabajador. No basta con tener "buena fe".
En las inspecciones laborales de los últimos años, estos son los fallos más habituales detectados en empresas de servicios:
Las empresas de limpieza, construcción, instalaciones o seguridad tienen un reto adicional: sus trabajadores no están en una oficina. El fichaje presencial o con lector de tarjetas no es viable. La solución más extendida — y la que mejor encaja con la ley — es el fichaje mediante dispositivo móvil.
El fichaje por WhatsApp, por ejemplo, cumple perfectamente los requisitos: registra hora, tiene trazabilidad, es iniciado por el propio trabajador y queda almacenado en la plataforma. La única condición es que el sistema backend que procesa esos mensajes sí cumpla los requisitos de conservación y accesibilidad.
Un buen sistema de registro no solo recoge el dato — lo contextualiza. Zenvora añade automáticamente etiquetas de estado a cada fichaje para que, ante cualquier inspección, todo sea interpretable de un vistazo:
Este nivel de detalle no solo cumple la normativa — también protege a la empresa ante cualquier reclamación de un trabajador. Si hay disputa sobre si alguien llegó tarde, salió antes o no estaba donde debía, el sistema lo acredita sin ambigüedad.
El registro de jornada no es una burocracia opcional. Es una obligación legal con consecuencias reales: multas, reclamaciones laborales y, sobre todo, una posición defensiva muy débil si hay un conflicto con un empleado. La buena noticia es que hoy implementarlo correctamente es sencillo y barato — mucho menos que afrontar una inspección sin los registros en orden.
Fichaje por WhatsApp o email, etiquetas automáticas de estado y exportación lista para inspecciones. Todo listo para una auditoría desde el primer día.
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